Ayer mientras mi familia veía el partido Italia-España por televisión narrado en italiano siendo nuestro equipo favorito España, comencé a pensar en la multiculturalidad de este país. Es un tema muy vasto así que no pretendo hacer un análisis exhaustivo, no creo que nadie lo haya hecho. Así que nada más me limito a contar mi propia experiencia. Cuando recién llegamos a vivir a Toronto, lo primero que note fue la cantidad de “extranjeros” que veía en la calle. Chinos, hindús, arabes, africanos, musulmanes, blancos, negros, saris, turbantes, hijabs, kippahs. ¡Y los idiomas!, que raro era no entender lo que la gente decía en la calle (no porque hablaran en ingles) sino porque se oían lenguas tan diversas, acentos, sonidos. Me entretenía tratando de imaginar que decían, y si de casualidad escuchaba algo que sonara familiar para ‘agarrar el hilo’ de la conversación. Ah! Y luego el ingles que escuchaba, lleno de acentos indescifrables, cada uno reflejo del idioma materno de las personas. En fin, gente de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, una variedad cultural que solo había visto antes en la tele. “¿Y toda esta gente de donde salio?” me preguntaba yo. Primero creí que era porque estábamos en la Universidad y había extranjeros (como nosotros) estudiando. Pero no solo era en la universidad, era también en el metro, en la calle, en las tiendas. Después comprendí, este es un país de inmigrantes. Desde que llegaron los franceses y después los ingleses, los inmigrantes no han parado de llegar. Según el website de la ciudad de Toronto, en esta ciudad viven prácticamente todos los grupos culturales del mundo y se hablan mas de cien idiomas y dialectos diferentes. Casi tres cuartos de la población son inmigrantes o hijos de padre o madre nacidos fuera de Canada. Toda esta diversidad crea un ambiente muy interesante, muy peculiar. Es sorprendente que todos estos diversos grupos puedan vivir y convivir en paz. Los problemas raciales son prácticamente inexistentes. En este país se aprende mucha tolerancia, o más bien aceptación. Aceptación y respeto de las diferencias. También se pierden muchos prejuicios y estereotipos. Se aprende a ver a las personas como individuos, no como parte de un grupo o raza. Cada inmigrante esta orgulloso de su herencia cultural y bien dispuesto a compartirla con quien quiera a escuchar. Preguntar “¿De donde vienes?” es casi pregunta de rigor, nadie se ofende y hace un excelente inicio de conversación. Ahora ya no vivo en Toronto, sino en un pueblo en las afueras. Sin embargo la diversidad existe aquí también. Tengo vecinos croatas, checos, italianos, eslovacos, serbios, rumanos. Y otros que aunque nacieron aquí, sus padres vienen de Egipto, Grecia, Turquía, Filipinas, Italia…
También he aprendido que existen valores que trascienden culturas. Valores como la paz, la verdad, el respeto. La importancia de la familia es fundamental no importa el grupo cultural, el país de origen, el idioma, la raza, el color o la religión. Valores que nos unen, que tienden puentes de entendimiento, que hacen ver que somos -más allá de las diferencias- parte de un solo grupo, la raza humana. Valores que apuntan a un lugar de origen compartido, a una referencia única. Estamos hechos a Su imagen y semejanza.
lunes, 23 de junio de 2008
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6 comentarios:
Este post me encantó. Me gusta como narras. La sencillez de tus palabras hacen de tus textos, algo muy elegante.
Puedo imaginarte mientras escribes, y veo una sonrisa y unos ojos muy tiernos.
Me alegra que hayas encontrado tu anillo (olvidé mencionarlo). Y me gusta saber que vimos el mismo partido de futbol y que a ti también te gusta la torre de Babel que es el mundo real.
Un beso grande.
Interesante lo que p´lanteas, podríamos aplicarlo a las llamadas congregaciones cristianas. Entender que muchas de ellas hablan con un acento diferente, es decir, tienen culturas que otras no, y tener tolerancia. Saludos.
Yo pienso que la aceptación y la tolerancia son dos cosas muy, muy diferentes. La tolerancia implica un "a pesar de las diferencias" y la aceptación implica "pasar por encima de ellas, ni siquiera notarlas". Creo que el mundo actual nos da la oportunidad de crecer en esa virtud, y -como dices- que en cualquier cultura lo más importante es la familia y sus valores.
Ahora vivo en una ciudad que aunque es pequeña (¿25000 habitantes?) es también multicultural (árabes, africanos, rumanos, polacos, de sudamérica...) aquí aún estamos asimilando tantos cambios culturales y a veces, surgen los conflictos. En la iglesia también tenemos a gente de diferentes países y me gusta hablar con ellos y compartir sobre sus países de origen. Ah, cuando nos juntamos a comer, todos tenemos que llevar algo y así estoy conociendo la gastronomía "mundial" sin salir de mi pueblo...
Yo, como tu,vivo en un pais extranjero y convivo dia a dia con la multiculturalidad, en el trabajo,la iglesia,en todas partes.Es dificil,pero hoy puedo decir que es la experiencia mas linda de todas las que conlleva ser inmigrante,descubrir que aunque somos diferentes...seguimos siendo iguales.
Saludos =)
Hola vIDa, Saludos
Que interesante lo que comentas.
Que gran diferencia entre tolerancia y aceptación.
Tolerancia implica un cierto aspecto de tensión para soportar al que es diferente, Aceptación es recibirlo como el es.
Lo más sorprendente para mí es que el que llega con sus costumbres se adapta al nuevo entorno cultural matizando sus propias percepciones y enriqueciendose con lo nuevo que aprende.
Escelente post.
Gracias
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