El deseo cumplido regocija el alma
Cuando lo vi, mis ojos se quedaron mirando fijamente. ¿Sería posible? ¡Estaba ahí! Aún no sé bien como llegó a este lugar. Pero no importa. Ahí lo encontré, en el marco de la ventana de la lavandería. Cuando por fin comprendí lo que veía, comencé a llorar y a reír al mismo tiempo. Lo tomé cuidadosamente con mis manos, lo revisé como queriendo cerciorarme de que era verdad, que por fin lo había encontrado, y lo puse de nuevo en mi dedo, en su lugar. Estoy feliz, contenta, agradecida y con paz. ¡Lo encontré!
martes, 17 de junio de 2008
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5 comentarios:
Bravo! =)
El que busca encuentra verdad?.Me alegro por ti...y ya no lo pierdas jeje.
Gracias brisa, estoy muy contenta. Y ahora lo voy a cuidar mucho mas que antes. =)
Yo una vez perdí tanto mi argolla como mi anillo de compromiso en Amistad. No te imaginas cómo lloré, al otro día fui a la congre y pedí entrar a buscarlo, a pesar que era entre semana ¡nada! Aparecieron encima de una cómoda en mi casa... sé que fue un milagro: Dios los hace hasta en los más mínimos detalees.
¡Qué felicidad!, estoy segura que este recuerdo perdurará en ti ¡siempre!.
Besitos.
Si Triple, esto que me paso fue algo muy similar a lo tuyo. Tambien crei que lo habia perdido en la iglesia, fue el dia que me toco ayudar con ninos. Hable y alguien fue a buscarlo pero no lo encontro ahi. Aparecio dias despues en la lavanderia de mi casa. SE que Dios tuvo que ver en esto. Tambien llore y ore y finalmente lo encontre. A Dios le importa todo lo que a nosotros nos importa.
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