miércoles, 27 de agosto de 2008

Pensamientos tras la muerte de un ser amado

El lunes por la noche nos avisaron que acababa de fallecer la abuelita de mi esposo. A pesar de su edad -tenía ya 84 años- siempre resulta difícil recibir estas noticias. Y más viviendo tan lejos. La muerte de alguien amado siempre es incomprensible, no importa que bien te expliquen las causas físicas- la edad, el deterioro del cuerpo, una enfermedad, un accidente- por alguna razón, la muerte es algo que no logramos comprender. Tarde o temprano aceptamos el hecho y estamos en paz, sin embargo nunca se termina de entender. ¿Por que será? ¿Por que a pesar de que la muerte es un hecho que acontece a nuestro alrededor a diario nos resulta tan incomprensible? Es como si algo en nosotros, lo que nos hace ser lo que somos, lo que nos da nuestra individualidad, nuestros pensamientos -nuestro espíritu- no tuviera en su diccionario el termino muerte, no esta en la programación original y por lo tanto por mas que buscamos una respuesta que nos satisfaga no la encontramos y no hay explicación alguna que nos haga comprender que la muerte tiene alguna buena razón de ser. Existe y se acepta como tal, pero no se entiende. ¿Por que un ser amado muere? ¿Por que la muerte nos separa así, de manera tan radical de aquellas personas especiales en nuestra vida, de aquellos que nos han amado y hemos amado, que nos han enseñado y cuidado, que nos han moldeado para ser lo que hoy somos y que por la separación que la muerte provoca no logran vernos y disfrutarnos crecidos, maduros y dando fruto? ¿Por que no pueden estar para compartir nuestros logros, a nuestros hijos que seguro les llenarían de gozo, a los cuales podrían amar como a nosotros nos amaron, enseñarles y hablarles como a nosotros de sus vidas antes de que estuviéramos aquí? Para quienes opinan de lejos, sin vivir el dolor que provoca la separación de la muerte es fácil decir que la muerte es parte del ciclo de la vida, como si fuera la segunda parte de un guión. Para quien vive en carne propia el dolor de perder a alguien esa respuesta no le satisface y no calma el dolor. El dolor de la separación de un ser amado no desaparece nunca por completo, siempre hay un sonido, un aroma, un recuerdo, un lugar que los trae de nuevo a la memoria. Una cosa es cierta, nunca se deja de extrañar, tan solo te acostumbras a la ausencia. Ante algo tan inexplicable todos voltean a Dios, unos para culpar con dedo acusador, otros para buscar respuestas y otros más para encontrar consuelo, pero ante la muerte nadie permanece ateo. Nunca he escuchado a alguien decir refiriéndose a la muerte de un ser amado que ese ser ya no es, o ya no existe, siempre se dice que ya no esta o ya se fue. Pero el uso de esas palabras implica que siguen existiendo en algún otro lugar. Ante la muerte una visión del mundo atea y orgánica se desmorona. Y es que solo en Dios encontramos consuelo; solo en Dios y en la promesa de vida eterna hay esperanza. Solo en tal promesa se encuentra la respuesta, la razón de porque la muerte resulta tan incomprensible: porque fuimos creados para vivir eternamente. Y es entonces cuando la resurrección de Jesús toma sentido ya que El venció a la muerte. La separacion que la muerte nos provoca no es definitiva. Y es entonces que podemos decir como Pablo ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿ Dónde, oh sepulcro,tu victoria?* Ante tal consuelo solo nos queda esperar para que un día todos a los que hemos amado y nos han amado nos volvamos a reunir. Si bien nunca se deja de extrañar, la certeza de que nuestra separación aunque larga es pasajera, trae esperanza y consuelo. Esa es la gran promesa que existe en la resurrección de Jesús. Solo en Jesús hay esperanza y consuelo ante lo incomprensible de la muerte.

*1 Corintios 15:55

4 comentarios:

elim-el oasis de Eva dijo...

Gracias Vida lo has explicado muy bien y no es fácil. Como dijera el gran predicador Spurgeon: "encuéntrame en el cielo"

Alejandro Vega dijo...

Hola Vida, Saludos,
Sin duda tienes razón en lo que has dicho.
Mi padre falleció hace un par de años y ha sido un impacto que aún no asimilo porcompleto.
El fue creyente y estamos seguros de que le veremos. Pero mientras tanto la ausencia es dificil de llevar.
Despues de que falleció tuve una necesaria y profunda reflexión acerca de mi identidad la cual encontré que estaba bastante asida a la suya.
Un poco dificil de explicar quizá
Gracias

Joy* dijo...

"pero ante la muerte nadie permanece ateo"

que buena frase, tienes razón. Al final de cuentas la única respuesta que se le encuentra a la muerte es Dios, pero solo a una muerte terrenal con la esperanza de una vida eterna...

Saludos

GUSMAR SOSA dijo...

y yo agrego: solo en jesús la muerte es comprensible", saludos, que buena reflexión.