jueves, 14 de agosto de 2008

El Fin de Semana

And His Name will be the Hope of all in the World
Matt 12:21


Hasta hoy encuentro manera de ponerle letra a lo que viví el fin de semana. Días intensos, para los que crees que te preparas pero para los que finalmente acabas por no estar lista. Pudiera contarles nada más de la parte linda: dos cumpleaños y el canto de mi hija. A y mi esposo cumplieron años. El sábado A por fin cumplió seis, estuvo feliz: jugó, comió, disfrutó y rió; ¡Ah! y por supuesto ahora ‘ya es grande’. El domingo R cantó el himno de Canada y el de Estados Unidos al inicio del partido de baseball (let’s go Blue Jays!) en Rogers Centre como parte de un Coro al que pertenece. Y el lunes mi amado esposo cumplió… más de seis años, pero después del intenso fin de semana que vivimos la verdad es que ya no celebramos como es debido, solo hornee brownies en vez de pastel para festejar el día.
Pero existe otra parte de este fin de semana que me sacudió, y sin saber que hacer solo pude tratar de aparentar normalidad cuando en realidad el corazón dentro de mi se estremecía… Mi amiga querida vino con su familia de visita a ver a R cantar en el estadio. Después se quedaron en mi casa a pasar la noche. Desde que se fue a vivir a otro pueblo, mi amiga y yo no nos vemos muy seguido, prácticamente una vez al año. Este viaje lo llevamos planeando meses, al tiempo que la salud de una de sus hijas se deterioraba. Hasta el miércoles supe a ciencia cierta que si vendrían. ¡Por fin vería a mi amiga y sus hermosos hijitos de nuevo! Al pensar en la visita sentía una mezcla de emoción y nervios. Aunque ya me había conmovido al ver la foto, nada me hubiera podido preparar para lo que vi. ¡Que triste! ¡Que injusto! ¡Tan sinsentido!…Si no fuera porque estaba con mi amiga tomada de su mano no la hubiera reconocido. El tumor le ha desfigurado el rostro y la quimioterapia ha hecho estragos con su cuerpecito. A mi amiga la vi sombría, ella que siempre fue tan jovial. Pude ver a través de sus silencios su corazón hecho añicos. Hope (Esperanza), así se llama la hija de mi amiga. Como su nombre, me parece que todos nos asimos de la esperanza, no viendo nada mas con nuestros ojos la realidad que nos golpeaba sino aferrándonos al futuro que soñamos, mas allá de este trago amargo. No se si las cosas vuelvan a ser igual que antes pero si espero que más allá de esta tormenta haya paz para esta familia que tanto quiero, y que después de tanto llanto puedan volver a sonreír. Para mi, estos tres últimos días han sido para llorar por el dolor ajeno que hice mío el fin de semana.

6 comentarios:

elim-el oasis de Eva dijo...

Romanos 12:15: “gozaos con los que se gozan, llorad con los que lloran.”

Karen dijo...

Cuando una se convierte en madre, se convierte en madre de todos los niños del mundo... cuando esos niños son cercanos, duele, conmueve... sólo nos queda la esperanza.

La Blu dijo...

Sin duda saldrá el sol para esa familia que tanto amas, pues Dios escucha las peticiones que hacemos por nuestros amigos.

:)

Felicidades a los del cumple y a quien canta himnos :)

Anónimo dijo...

Estare orando por ellos, para que la esperanza (ya has leido lo que pienso de ella) llegue a sus vidas a traves de Dios y que este dolor sin nombre se llegue a convertir en paz y luz.

Un abrazo.

La Gata Coqueta dijo...

Me imagino como te debes de sentir y sobre todo al ser madre que es cuando de verdad se sienten y duelen las cosas.
Ahí que pensar que nosotros nos vamos y ellos se quedan pero que sea al contrario y con un caso tan irreversible, que ya se sabe el final es muy fuerte, supongo como has pasado el fin de semana

Besos querida amiga y con suerte te deseo una semana de paz para intentar ser tu misma otra vez.

• Jessie • dijo...

Me pudo encantar tu blog!! Preciosuras de hijos que tienes! me reí mucho de sus ocurrencias. Que bonito que tengas tanto amor para los propios y los ajenos.