lunes, 7 de julio de 2008

Historias del Campo...

El viernes finalmente estuvimos con los granjeros mexicanos. Era una idea que teníamos desde tiempo atrás mi esposo y yo. Cada año vienen a trabajar en las granjas de Canadá aproximadamente 20 000 trabajadores temporales, de los cuales la mitad son mexicanos. Están aquí por ocho meses del año, ayudando en la siembra y la cosecha de frutas, verduras, flores y tabaco. Llegan a vivir en las granjas donde trabajan y salen poco. Están aislados por localización y por idioma. Cuando salen, su medio de transporte es la bicicleta. También se pueden ver caminando a la orilla de las carreteras. Sin embargo, para la mayor parte de la gente que aquí vive, son invisibles. La comunidad mexicana en Canadá conoce de ellos y casi todos han intercambiado algunas palabras con ellos. Los encuentras en el centro comercial, en el supermercado, en el mercado sobre ruedas (aquí también hay de esos aunque únicamente en verano). A los ojos mexicanos resultan inconfundibles, a los ojos de los demás no son visibles. Desde hace tiempo queríamos hacer algo para apoyarlos, hacerlos sentir valorados como seres humanos, hacerles sentir que alguien sabe que están aquí y que son importantes. Nuestra intención era establecer contacto y hacerles sentir un poco menos solos. Escogimos casi al azar la granja donde vamos al strawberry picking. Sabíamos que ahí vivían mas de diez mexicanos. Decidimos regalarles ropa y juguetes de segunda mano en buenas condiciones. Pero el llevar las cosas era un pretexto para más que nada poder pasar un rato con ellos. Estuvimos yendo algunas veces a la granja con anterioridad al viernes, primero para preguntarles si estaban de acuerdo en que les lleváramos las cosas, no queríamos ofenderlos o hacerlos sentir mal por llevar cosas usadas. También fuimos en otra ocasión a hablar con el dueño de la granja para pedir permiso ya que no queríamos meterlos en problemas. La mayoría de las cosas eran ropa de niña y juguetes. También algo de ropa de mujer y hombre. Llevamos también siete biblias. Nuestra intención no era hacer proselitismo, simplemente llevar las cosas y dejar que ellos escogieran lo que creyeran que les iba a servir. Lo primero que se acabo fueron las biblias… ¡Que ganas de haber tenido mas, de poder tener una Biblia para cada quien! Fue evidente para nosotros que ellos conocen bien su necesidad, una necesidad que todos compartimos, una necesidad espiritual. Algunos de ellos se fueron a sus casas apenas acabaron de escoger, la mayoría de estos eran los que tenían las biblias. Me imagino que se fueron a leer. Otros se quedaron un rato mas afuera y platicaron con nosotros. Uno de ellos, Don Goyo, tiene 19 años viniendo a trabajar a Canada. Vienen de muchos estados del país: Guanajuato, Estado de México, Puebla, Veracruz… Platicamos y reímos un rato. Amablemente nos regalaron una caja llena de fresas preciosas, muy bien escogidas y frescas (¡mas fresas!). También nos invitaron a una Elotada que hacen a fines del verano, nos van a llamar por teléfono para avisarnos la fecha. De las cosas que llevamos sobró la mitad, lo único que faltó fueron mas biblias. Era evidente que sus corazones no estaban en las cosas materiales, sin embargo nos agradecieron muchas veces el haber ido. “Estamos muy agradecidos de verdad por esto que hicieron, porque aquí nadie viene, y la verdad pues nadie hace esto”. Yo siento que hicimos muy poquito. Sin embargo hicimos algo y eso fue lo que ellos reconocieron y valoraron. También siento que podemos hacer mucho, mucho mas. Son casi diez mil mexicanos que cada año están aquí, viviendo en aislamiento y con una necesidad espiritual. Mi esposo y yo tenemos una idea de cómo apoyarlos, pero aun no quiero compartirla aquí. Es un sueño y si Dios esta involucrado en este sueño como creemos que lo esta, entonces podremos compartirlo con ustedes a su debido tiempo.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Que lindo y que buena manera de demostrar el amor que habita en nosotros.Desde ya te digo que si en algo puedo ayudar con tu sueño,cuenta conmigo =)!

Karen dijo...

¡Qué lindo es servir en familia! Estoy convencida que nuestro cristianismo debe ir hacia afuera, mostrarse afuera, servir afuera, dar afuera... ¡qué bueno que lo hicieron! Y concuerdo con Brisa: si podemos apoyar su sueño, de alguna manera, no dejen de decírnoslo.

Anónimo dijo...

GLORIA A DIOS!!!
POR FIN INICIA EL SUENO TAN ESPERADO.
QUE PADRE!! QUE BENDICION!!! IMAGINO LA EMOCION QUE SINTIERON DE HABERLO HECHO.
POR ACA SE CONSIGUEN BIBLIAS COMO POR $50.00 PESOS PARA ESOS CASOS, LA COSA ES LA LLEVADA.
ME SIENTO MUY ORGULLOSA DE USTEDES.
BIEN HECHO!!
COMPARTO SU GOZO
SIGUE ESCRIBIENDO
REDIMIDA

elim-el oasis de Eva dijo...

¡Qué bueno combinar la ayuda material y la espiritual!
¡Que el Señor haga realidad vuestros sueños!

GUSMAR SOSA dijo...

Saludos Vida, es conmovedor que tengan un sueño que involucre a estas personas, claro que dios está en ese sueño, o creo que el sueño nació en Su corazón y lo mostró a uds, por favor cuando llegue el tiempo no olvides compartirlo con nosotros, y puedes contar conmigo como representación de Venezuela, por ahora oraré por uds y este bebé. Saludos.